La Tarea del Actor

Aprendiendo Actuación

Ciclo de notas Aprendiendo Actuación

La Tarea del Actor

«Toda acción en Teatro, debe tener una justificación interna.
Para actuar: sea lógico, coherente, y real.»    (C. Stanislavski)

 

Estas palabras de Stanislavski es una de las primeras lecciones que es conveniente aprender. Si no lo hacemos, los actores corremos el riesgo de caer en uno de los errores más comunes: la sobreactuación.

Durante el recorrido del primer periodo como alumnos de teatro, solemos poner “cara de” mientras estamos actuando, suponiendo de antemano que esa expresión “construida” era lo que había que hacer. Incluso, mientras hacemos la escena, estamos pendientes de la mirada del profesor para que nos avise si actuamos bien o mal.

Es común que nos pase esto y, en cierta forma, esperable. Al principio, no sabemos cómo se juega este juego, y pensamos que, ante ciertas situaciones, “hay” que reaccionar de determinada manera. Pero en la Actuación, no hay bien ni mal, correcto ni incorrecto. Lo único que existe cuando actuamos, es lo creíble y lo no creíble.

Todo lo que hagamos en el escenario, es una “acción”: ya sean miradas, gestos, silencios, pausas, parlamentos, suspiros, o movimientos. Todo es una acción, incluso, hasta la inacción misma. Y para resultar creíbles, esa acción tiene que tener un fundamento interior que la justifique.

 

¿Qué es necesario hacer?

 

Pongamos un ejemplo. Supongamos que tenemos que representar la situación de que estamos en nuestra casa, y debemos acomodar todos los objetos del living porque estamos por recibir visitas. ¿Cómo los acomodaríamos? Si no nos dieran ninguna otra consigna, alistaríamos el living según nuestro propio criterio para que esté “presentable”, creyendo que ese modo es lo correcto. Pero, a priori, no hay manera de determinar cuál es la forma correcta de hacerlo.

La acción de cómo alistar un living estará determinada por dos elementos fundamentales: cómo es el personaje que la realiza, y cuál es el valor de la visita para él. Si no definimos estos dos elementos, entonces, cualquier resultado podría ser válido.

Definir el contexto de la situación escénica, y determinar algunos elementos básicos del estilo de un personaje, ayuda muchísimo para dar significado y un valor a lo que acontece en escena, y saber así, cómo reaccionar. De este modo, se genera el fundamento interior que da vida a un personaje.

Texto escrito por Fernando Barletta

(Bibliografía consultada: “Manual del Actor”, por C. Stanislavski)

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